Los 7.500 millones de humanos que saturamos el mundo somos neolíticos. Quedan menos de medio millón de recolectoras–cazadores de cultura similar a la de los 100.000 españoles y europeos paleolíticos, parte de los entre cinco y diez millones de humanos de cultura recolectora–cazadora que había en el mundo hace 10.000 años.
Son los 700 Hadzabé en Tanzania; 95.000 Sun en Botswana; 150.000 Inuit en el Ártico; 15.000 Ainú en Japón; 6.000 Hezhen, en Siberia; 2.000 Aché en Paraguay; 300.000 Pigmeos en África central; 9.000 Negritos asiáticos (Aetas, Filipinas, Semang) en Malasia, Jarawa, Andamán); Aborígenes australianos; Rampasasa, Isla Flores; T’rung, Tíbet; Maraká, Colombia; algunos extinguidos en el siglo XX, como los Fueguinos de la Patagonia o los Nahedi, de Canadá, entre otros.
Los grupos de recolectoras–cazadores y la fauna salvaje, amén de lo que tenga cada cual de la Estirpe de los Libres en su mente y en sus genes, es lo que queda del pasado. Protegerlo y aumentarlo, aflorar y recuperar lo que hay de uro en la vaca, de tarpán en el caballo, de encebro en el asno y de magdaleniense libre en el europeo esclavizado, es la propuesta de esta colección de libros de La Estirpe de Los Libres, en la que te proponemos participes.
NOTA: Esta entrada es un extracto del libro: “DESCUBRIR LO LIBRE. Cómo se desveló el Paleolítico y la evolución de la vida”. Autor: B. Varillas. Madrid, marzo de 2022. 174 pp. 12×18,5 cm. Distribución: www.elcarabo.com (Adquiérelo; ayuda al autor a continuar esta obra. Gracias. Nota: parte de este libro se publicó como adelanto en el tomo La Estirpe de los Libres en 2018. El que tenga ese tomo, sepa que éste actualiza el mismo).





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